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Morales, cuando el ecocidio es políticamente correcto

Los ambientalistas hacen campaña por la defensa del Amazonas, acusando sólo al conservador Bolsonaro, presidente de Brasil. Casi nadie se da cuenta que en la vecina Bolivia los incendios son, en proporción, mucho más extensos. El presidente Morales, el jefe de Estado que ha sido más recibido por el Papa Francisco, viene justificado por la prensa internacional, a pesar de que es mucho más responsable de los incendios que Bolsonaro. La suya es una estrategia deliberada para cambiar el entorno natural y social a su favor.

Mientras continúa la campaña internacional de los ambientalistas por la defensa del Amazonas, que ha demonizado al presidente de Brasil por haber registrado un incremento del 80% de los incendios en comparación con el año pasado, el de Bolivia pasa desapercibido ante los ojos del mundo, a pesar de tener 107% más incendios en el mismo período. Las noticias sobre las quemas forestales en territorio boliviano muestran a un benevolente Evo Morales que acepta la ayuda internacional y que se viste como bombero para extinguir con sus propias manos los incendios.

Son los incendios de la derecha y de la izquierda. Por un lado, el conservador Jair Bolsonaro se ha convertido para algunos en el Nerón de nuestros tiempos; por el otro, el castro-socialista Evo Morales es mostrado como el buen samaritano al frente del “gobierno indígena” y defensor de la Amazonía, poseedor del récord de presidente más recibido por el Papa Francisco, con seis visitas oficiales. En todo esto, Morales está en plena campaña electoral para su cuarta reelección el próximo 20 de octubre, a pesar de que el pueblo boliviano dijo “No” en el referéndum del 21 de octubre de 2016.

Pero ¿qué no se dice sobre el Amazonas? Que siempre ha existido la quema y el desmonte. “Es una práctica generalizada, incluso si está regulada, para limpiar la tierra y aprovecharla para cultivar y/o criar ganado. Sin embargo, la situación se ha degenerado debido a la complicidad del Estado boliviano y la promoción, con ley en mano, de la deforestación de los bosques a través de incendios controlados”, se lee en el comunicado de prensa firmado por las asociaciones “Percorsi Intrecciati” (Rutas entrelazadas) y “Comprometidos por Bolivia”, en representación de la comunidad boliviana que reside en Italia.

“Las noticias difundidas no corresponden con la realidad”, continúa el comunicado. Sólo en Bolivia hay “más de 1 millón de hectáreas de tierras afectadas por incendios provocados”, de las cuales “muchas se encuentran en Parques Nacionales protegidos”. De hecho, los obispos bolivianos lanzaron la alarma el pasado 26 de agosto: “Nuestra casa común está herida de muerte pues cerca de millón de hectáreas de nuestros bosques amazónicos se consumen bajo las llamas del fuego”, denunciaron a través de un comunicado presentado por el secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana (Ceb), monseñor Aurelio Pesoa, en compañía del presidente de la Ceb, monseñor Ricardo Centellas, entre otros, al final del “Encuentro de Obispos con Pueblos y Comunidades Amazónicas de Bolivia”.

Los obispos bolivianos han acusado a Morales. “Nos parece irresponsable por imprudente el decreto supremo número 3973 del Gobierno Nacional, del mes de julio pasado, mediante el cual se autorizan las quemas ‘controladas’ de terrenos y el desmonte, pero no se articulan las medidas sobre las condiciones y mecanismos para el control efectivo de las mismas, lo cual favorece los chaqueos ilegales”, advirtieron los prelados bolivianos. Sin embargo, ninguno de los furiosos ecologistas del mundo ha denunciado a Evo Morales. Por eso, La Nuova BQ conversó con Isabel Farell, presidenta de la Asociación “Percorsi Intrecciati”, para poner la lupa en la Amazonía boliviana.

¿Evo ordenó la quema del Amazonas? “Sí, Bolivia necesita aumentar la producción de soja transgénica, de caña de azúcar (etanol) y de ganado para ser exportados a China, además de regularizar la ocupación ilegal de tierras de propiedad estatal, incluidos los bosques. Estas son las causas más evidentes de la tragedia que estamos viviendo ahora y que ya ha devorado más de 1 millón de hectáreas de bosques primarios, sabanas y reservas forestales (Parques Nacionales)”. Así, el decreto que autoriza la “quema controlada” de 500 mil hectáreas del área amazónica de Bolivia (en las regiones de Beni y Santa Cruz), cerca de la frontera con Brasil, se convirtió en un terrible error y los incendios fuera de control se extendieron, creando una verdadera tragedia ecológica.

No solo eso, se quemarán 4 millones de hectáreas hasta el 2020. “En el 2015 el gobierno boliviano prometió estas tierras a los productores de hoja de coca y a sus seguidores, al garantizar la expansión de la frontera agrícola (con tecnología) y la posesión legal de la tierra. Luego prometió expandir la frontera agrícola boliviana quemando 4 millones de hectáreas hasta el 2020”. Irónicamente, el mismo año 2015, Italia terminó de entregar 1,5 millones de euros a Evo Morales para apoyar el programa “Amazonia sin fuego”, tal y como se publicó en el portal oficial “Open Aid Italia”. La iniciativa comenzó en 2009, con un costo total de 2.550.000 euros, para supuestamente promover la disminución de la incidencia de los incendios forestales en la región amazónica boliviana. 

Además, también existe el interés electoral. Según el ex ministro de la Defensa de Bolivia, Carlos Sánchez Berzaín, existe una estrategia populista detrás del decreto 3973 para ganar votos. Morales pretende “colonizar la parte oriental de Bolivia para cambiar el contexto sociopolítico de la región y, en consecuencia, el resultado de las elecciones. Una metodología castrista utilizada en la década de los ’60 en Cuba”, dijo durante una entrevista transmitida en “The True Channel” el pasado 27 de agosto.

Pero el ecocidio amazónico no es nuevo en Bolivia. La activista boliviana Isabel Farell explicó que “el actual gobierno considera las áreas protegidas como un invento yanqui - declaración del mismo vicepresidente del 25 de agosto de 2017-, por eso abrió las áreas protegidas a la exploración petrolera con el Decreto de Ley 2366, activó la construcción de una autopista en medio del Territorio Indígena y el Parque Nacional Isiboro-Secure (TIPNIS), toleró el uso y la ocupación ilegal de parte de este parque para el cultivo de hoja de coca y es en constante disputa con las poblaciones involucradas en las áreas de exploración petrolera (TIPNIS, Tariquia, Sama)”. Además, hay tres áreas protegidas involucradas en megaproyectos hidro-eléctricos que destruirían estas áreas (El Bala, Rositas y Chepete).

Y como si fuera poco, Evo Morales es el líder de la coca. “Desde hace 30 años (Morales) promueve y defiende con violencia y muerte la implantación y expansión de cultivos ilegales de coca como materia prima de la cocaína y del narcotráfico”, aseguró el exministro Carlos Sánchez Berzaín en el artículo publicado el 25 agosto en el portal Infobae. “La zona del Trópico de Cochabamba fue convertida en cocalera por medio de quemas, talas y desmontes de bosques tropicales. Los cultivos de coca ilegal que eran de 3.000 hectáreas y en reducción el año 2003, son más de 80.000 hectáreas hoy, porque Morales es el jefe vitalicio de las federaciones de cocaleros que producen cocaína”, dijo.

Estamos ante una gigantesca catástrofe natural. Además del decreto 3973, el ecocidio “legal” promovido por Evo Morales aprobó un total de 10 normativas antiecológicas en 13 años de gobierno, confirmando la sistemática política depredadora del presidente boliviano. Evidentemente, se trata de un problema que va más allá de la política interna y pone en riesgo no solo los 479,264 kilómetros cuadrados de la Amazonía boliviana (43% del territorio del país), sino también los 7 millones de km² de bosque que integran toda la Amazonía. Pero de esto no se habla por las simpatías ideológicas y políticas.

Esta es la antesala del Sínodo de la Amazonía, convocado por el Papa Francisco para el próximo mes de octubre en Roma.Los ambientalistas hacen campaña por la defensa del Amazonas, acusando sólo al conservador Bolsonaro, presidente de Brasil. Casi nadie se da cuenta que en la vecina Bolivia los incendios son, en proporción, mucho más extensos. El presidente Morales, el jefe de Estado que ha sido más recibido por el Papa Francisco, viene justificado por la prensa internacional, a pesar de que es mucho más responsable de los incendios que Bolsonaro. La suya es una estrategia deliberada para cambiar el entorno natural y social a su favor.